Con una licenciatura en Ingeniería Mecánica y más de dos décadas de experiencia en B2B, Nicola Artuso ha desarrollado su carrera en la intersección entre la gestión de productos y la gestión de proyectos en la industria de la chapa metálica y las máquinas herramienta. Ha gestionado más de 150 proyectos complejos, trabajando con los principales fabricantes internacionales, por ejemplo, en sectores como los electrodomésticos, el aire acondicionado y los ascensores. Desde las primeras etapas del análisis de requisitos y el soporte preventa, hasta la puesta en marcha final, Nicola se ha centrado constantemente en un objetivo: convertir las especificaciones técnicas y las visiones estratégicas en soluciones industrializadas y fiables que generen un valor cuantificable. Su experiencia abarca los mercados europeos y asiáticos y cubre todo el ciclo de vida del producto, lo que le proporciona una visión clara de cómo deben funcionar las tecnologías de plegado, no solo sobre el papel, sino en la realidad diaria de una producción muy variada y con plazos muy ajustados. En la actualidad, trabaja codo con codo con clientes que desean aumentar la productividad, estabilizar la calidad y reducir el coste total por pieza, utilizando las tecnologías de plegado como palanca para reforzar su posición en el mercado.
Considero que el plegado es un paso clave que añade valor al proceso de laminación, no solo otra operación más. Nuestros clientes se enfrentan a plazos de entrega más cortos, lotes más pequeños y una mayor variabilidad de los productos: su competitividad depende de la capacidad de cambiar rápidamente de un producto a otro, sin perder consistencia, eficiencia o margen. Las tecnologías de plegado deben ayudarles a gestionar esta complejidad, no aumentarla. Deben ser fáciles de programar, sencillas de integrar en los flujos existentes y estar preparadas para trabajar con robots y automatización. Si reducimos los residuos y las repeticiones, y mantenemos el plegado sincronizado con el corte en la fase inicial y el montaje en la fase final, eliminamos la fricción de todo el proceso. Para mí, la verdadera innovación es una solución de plegado en la que los operadores confían, los gerentes pueden predecir y las empresas pueden basar su competitividad, para que puedan centrarse en ofrecer mejores productos, más rápidamente.